La ansiedad y el estrés pueden sentirse como un estado constante de alerta: preocupación excesiva, dificultad para desconectar, tensión en el cuerpo o sensación de estar desbordado/a. Aunque resulta muy incómodo, en el fondo es un sistema que intenta protegerte. Muchas veces, esta activación tiene que ver con experiencias pasadas o con aprendizajes donde tuviste que estar pendiente de todo para sentirte seguro/a. Tu sistema nervioso sigue funcionando como si el peligro aún estuviera presente.
En terapia trabajamos para comprender qué hay detrás de esa ansiedad, aprender a regular tu cuerpo y tus emociones, y construir una sensación interna de calma y seguridad. Poco a poco, podrás dejar de vivir en alerta constante y empezar a sentir mayor equilibrio en tu día a día.